jueves, 14 de agosto de 2014

NO QUEREMOS TUS PIROPOS

Agresión sexual callejera




Oye weón, no hay nada de malo en que encuentres guapa a una mujer que ves pasar por la calle, pero de ahí a que te comportes como un primate violador y acosador callejero es otra cosa, porque créeme, nuestro género difícilmente ande mirando el paquete a cada hombre que ve por ahí.

Ya son varios los casos en los que nosotras hemos sido víctimas de estos mal educados machos chilenos, y lo peor, es la sensación de vulnerabilidad que se apodera de una, cada vez que un weón que cree que por tener pene tiene todo el derecho a acercarse, susurrarnos, “piropearnos”, mirarnos de manera lasciva e incluso a tocarnos.

Una cercana me contó que mientras iba caminando, un motociclista, que bajó la velocidad al pasar por su lado, le agarró el culo para luego acelerar y arrancar como macho recio. Cuando me comentó lo sucedido, aparte de demostrarme su rabia e impotencia, fue imposible no acordarme de una experiencia similar que me pasó hace 15 años atrás, cuando tenía 14, una niña aún, y un señor de edad avanzada que pasó en bicicleta por el sentido contrario por donde yo iba, estiró su mano y agarró uno de mis pechos no desarrollados en ese entonces. Recuerdo la sensación de angustia, miedo e invasión, la que me paralizó por completo, por lo que ni siquiera reaccioné a gritar “viejo culiao”, sólo lloré.

Dentro de esta manda de degenerados y violadores callejeros existe una amplia variedad, los que se distinguen por sus distintas formas de actuar, pero todos con la intención de demostrar su gusto por la mujer que pasa a su lado:

Violador rayos X:
Ese individuo con cara de caliente, el que llega babear cuando ve un buen par de tetas, pero que no dice nada, no toca ni se acerca, sólo mira fijamente, de pies a cabeza empelotando a cada mujer víctima con su mirada. Siempre nos sentiremos ultrajadas con su lasciva mirada.

Violador dientes destemplados:
Ese hombre culiao que pasa por tu lado y que no es capaz de balbucear palabra alguna al oído, más allá de un incómodo y asqueroso “ssssssssst”, el que muchas veces lo hace tan de cerca que podemos sentir su respiración. Pero la verdad caballeros, nosotras no sabemos si están tratando de imitar a una freidora o se le  destemplaron los dientes por los cambios climáticos.

Mirón care’ raja:
El que va con la mina, polola o señora de la mano, y que no tiene problema ni vergüenza alguna en mirar descaradamente a un buen culo que se le cruce.

Mirón con ruedas:
Ese imbécil que cuando te ve pasar toca la bocina de su auto, y hay casos, en que el sonido de éste es un silbido (ultra flaite) e incluso saca la cabeza de la ventana y te grita desde ahí cualquier pachotada que se le ocurra. Entre sus comentarios típicos destacan: “mijita rica” o “pa’ dónde va mamita, si quiere la llevo”.

El viejo verde:
Es el hombre que suele superarte al menos en 30 años, el que perfectamente podría ser tu padre. Este es el típico que pasa por tu lado, de manera sigilosa y que te dice “preciosa” o “cosita linda”; siempre con ese tono morboso.
      Caballero de esta calaña, si lee esto, por favor no lo siga haciendo, no sea depravado y mucho menos si la víctima de sus “piropos” es una menor de edad con uniforme escolar. No sea patético tatita. 

El mano larga:
Este es el peor de todos, este weón no tiene respeto en lo más mínimo, y sin importarle y ni siquiera invitarte una piscolita o decirte hola, ya tiene una de sus manos en tu culo o en uno de tus pechos. Este tipo de imbéciles son rápidos e invasivos, generalmente cuando actúan lo hacen solos.

El poeta flaite:
Son esos piroperos último de ordinarios, suelen actuar en grupos o con alguien más, y por dárselas de chistosito sale con una pachotada de lo más vulgar. Entre sus frases destacan: “quién fuera limón para comerme ese chorito”, “mijita rica, corazón de oro, yo le meto el pico y le rompo el choro” o “con esa raja usted debería cagar bombones”. Definitivamente ustedes no están para un Nobel.

El Neruda:
Son todo lo contrario a los anteriores, ellos pueden actuar en grupo o solos, pero sus piropos al ser delicados e incluso lindos, en vez de hacernos sentir invadidas nos sacan una sonrisa, ellos podrían ser la excepción. Entre sus frases podremos escuchar “Me gustaría ser lente de contacto para que no puedas sacarme de tu mirada” o “si su belleza fuera un instante, usted sería la eternidad”.

Cualquiera de ellos, ya sea que actúen con una mirada lasciva, un agarrón, susurro o piropo, sólo demuestran lo primitivo que puede llegar a ser el género masculino, y además, que muchas veces creen que por poseer un pene éstas actitudes están casi en su naturaleza, o mucho peor, nos culpan a nosotras por andar provocando, ya sea porque andamos con ropa ajustada, con un buen escote o una mini falda.

¡Hombres! ¿Acaso a ustedes los parió una yegua? Sólo queremos respeto y poder caminar tranquilas por las calles.



1 comentario:

  1. porque si queremos hasta andar en pelota en las calle, no tienen derecho a tocarnos ni hacer ningún comentario de mierda asqueroso, por eso a estos "hombres" hay que mandarlos a la hoguera hahah

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